Naciendo Sin Nacer

Hoy empezó a latir mi corazón. Supongo que entonces éste es el primer día de mi vida. El primero de muchos. De alegrías junto a mi papá y mi mamá. ¡Qué emocionante! Ellos no lo saben; mamá no sabe que estoy creciendo en su vientre, es una sorpresa de la vida. Estoy segura, que en cuanto se de cuenta que me lleva dentro de ella, enloquecerá de emoción. Estoy segura, también, que como yo, tiene ganas de conocerme, abrazarme, protegerme.

Espero que ya se empiece a sentir un poco rara, para que sospeche de mi, de mi nueva y reciente existencia. Todos los días crezco un poquito más. Sé que me están creciendo los bracitos y las piernas. Quiero ser fuerte como ella para poder correr juntas, brincar, jugar, y divertirnos mucho. Quiero tener brazos largos para abrazarla y que sepa cuanto la quiero. Quiero tener piernas largas para ser una bailarina, como ella, y juntas volar por los escenarios. Yo, su pequeña princesa, y ella, mi más grande ejemplo en la vida.

Hoy fue un día especial… escuché que la doctora le dijo a mi mamá que está embarazada. Que ahora tiene esta nueva mejor amiga viviendo de ella. De sus sangre, de su oxígeno, su comida, sus pensamientos. Pude sentir como se tocó su vientre, emocionada, buscándome. Mi corazón latía fuerte, supongo que así se siente el ser feliz. También puedo oír el de ella, y es lo que más tranquilidad me da. Pum pum, pum pum, pum pum. Dentro de esta obscuridad, sentir que estoy protegida por su amor, me da ilusión y paz a la vez.

A veces oigo demasiada música. No me deja dormir porque está fuerte y agresiva. Siento, también, que entra a mi cuerpo algo que me pone un poco mareado. No sé qué haga mi mamá para que me pase esto. La oigo reírse y siento que se mueve mucho. Supongo que está bailando. He sentido que se cae al piso también. No sé si es parte de sus bailes, pero me asusta mucho. Espero que esté bien. Ayer la oí vomitar mucho. La escuché llorando por muchas horas. Luego se calmaba, dormíamos un poco, y volvía a empezar. Su corazón acelerado. No sé bien que sea todo eso. Tal vez está emocionada. Tal vez es parte de su forma de vivir. Como sea, yo la amo. Como sea, mi mamita es la mejor mujer del mundo.

Mis papás todavía no saben que soy niña. Tal vez piensan que seré futbolista. Que seré aviador. Pero no, seré la más grande de las bailarinas. Tal vez quieren hacerme un cuarto morado con flores y mariposas que vuelen por todas las paredes. Me imagino cuantas colchas me van a comprar y tejer. La ropita rosa que será mi siguiente protección cuando salga de este pequeño nido. Mi cuna, calientita y siempre acogedora. Poder abrir los ojos, y ver a mi mamá abrazándome en mi mecedora. Tomar leche de ella y saber que no hay nada más delicioso en la vida que ser su hija. ¡Qué bendición!

Hoy ha habido mucho movimiento desde la mañana. Tal vez hoy van a hacer una fiesta para festejarme. Oigo muchas voces y el corazón de mi mamita se siente más agitado. No sé bien que pasa. Siento mucha luz que va y viene. Como si estuvieran tomándole fotos a mi casa, a la panza de mamá. Yo aquí estoy, tranquilita. Tengo mucho espacio para flotar y a veces me imagino que estoy jugando. Buscando a mamá. Sé que pronto no voy a caber en este nido y saldré al mundo real. Naceré. Y me aferraré a mi mamita, día y noche. Le demostraré cuanto la amo y cuanto la necesito. Y estaré siempre, siempre, agradecida de su amor por mi y por darme vida para estar con ella.

No puedo gritar, pero sé que algo raro está pasando. “Mamá, ¿por que me mueven tanto?”. ¿Qué pasa? Ahora siento más luz, pero entrando por otro lado. Una luz directa. “¿Mamáááá, nooooo, por qué dejas que me hagan esto?” Tengo mucho miedo. A dónde me llevan, todavía no estoy lista. Me faltan días para acabar de prepararme para mi mami. Me duele mucho. Estoy chiquita pero me están jalando y me están lastimando. “¿Qué es eso que está entrando? Déjenme por favor. ¡Mamá defiéndeme!” No puedo respirar bien, hay mucha luz. Siento que mi corazón ya no late igual. Puedo ver gente. No puedo gritarles. No puedo decirles que se esperen. Se están equivocando. “Mamá, ¿por qué dejas que me maten? ¿Qué te hice? Tengo tantos sueños, tantas ilusiones, tanto que decirte. ¿No me quieres?” Ya no puedo respirar, ni siquiera puedo llorar. Me estoy muriendo. No entiendo por que me hicieron esto. No entiendo por que mi mamá se quiso deshacer de mi. No entiendo…

“Mamitaaaaaa, adiós, aunque no me quisiste, yo siempre te amaré”.

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