Contando Hasta Tres

  
Me encanta ver a las mamás aplicar el “voy a contar hasta tres”. Yo también lo he hecho creyéndome muy dictadora. Lo mejor es que la amenaza no empieza cuando inicias a contar. Empieza mucho antes, cuando dices “voy a contar hasta tres ehhh”, “¿quieres que cuente hasta tres?”, “estoy a punto de contar hasta tres”, “ok, cuento hasta tres”.

Creemos que los hijos se van a espantar y corriendo van a dejar lo que están haciendo para hacernos caso. Peroooo, en vez, los hijos activan el switch de “mute” y dejan de oirnos.

En-ton-ces nos ponemos nuestro disfraz de malvadas y estrictas, cruzamos los brazos, ponemos los pies en posición de “Pas de Bourree”, y empezamos:
“Perfecto, ahora sí empiezo a contar…”, “Ah, ¿no me oyes? Ok llego a tres y te quedas.” “Ahora sí… (Y le dices al papá), voy contar y si no se mueve me voy”.

Y en realidad no quieres empezar a contar porque sabes que no lo vas a poder cumplir. Y cuando digas uno, ya estás adentro. Viene el dos, y luego el temeroso TREEEEESSS y sus respectivos castigos que NO van a suceder.

Entonces, sin ver alternativa, empiezas “Unooooooo….. (Esperas unos segundos, no ves movimiento… DOOOOOOOSSSS….(Paras, volteas, tu esposo que está tranquilo viéndote, la nana seria pero riéndose por dentro, y tu hijo sigue haciendo lo mismo y sin oir), DOOOOSSSS Y MEDIOOOOO…. (Respiras y le dices “ya casi es tres ehhhh”, yyyyyy (paras un minuto)……………….TREEEEEEE….. e interrumpes furiosa: “Sabes que, esto es imposible. Estoy harta de que no me escuches. No voy a jugar a ver si te mueves o no. En este instante te paras y vienes. Se hace lo que yo digo en este minuto. Nada de 1, 2, 3. Suficienteeeee. Ahora sí me enojé.”

Nótese que nunca acabaste el TRES. Porque sabías que no iba a funcionar. Mejor lo interrumpes con un sermón. Al final el regaño es parejo, hasta para ti misma. Y el famoso y temeroso uno, dos, tres, otra vez, no funcionó.

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